Etiquetas

Harry Callahan fotografió a su mujer Eleanor insistentemente a lo largo de más de 50 años de vida en común. He seleccionado aquellas que la muestran en la cama desnuda, tendida, dormida, de espaldas a la cámara, confiada, sola o con su hija Barbara.

“Harry Callahan espiaba con la cámara la aparición de las diversas mujeres que hay en una sola mujer, las vidas distintas que se superponen y se suceden en una larga convivencia íntima. Vista de lejos, de espaldas, en la oscuridad, esa mujer es una aparición, un espejismo del deseo. Pero luego su vientre enorme es una promesa de maternidad tan rotunda como una escultura primitiva, y ese mismo vientre a lo que más se parece, en una delicada rama visual, es al primer plano de la cabeza redonda del recién nacido.”

Antonio Muñoz Molina

Fuente

Anuncios