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Al final, hice que
tu mujer me conociera como
un dios haría, en su propia casa, en
Ítaca, una voz
sin un cuerpo: ella
paró de tejer, su cabeza se volvió
primero a la derecha, luego a la izquierda.
Aunque era por supuesto imposible
identificar la procedencia
de ese sonido: dudo
que vuelva a su telar
con lo que ella sabe ahora. Cuando
la vuelvas a ver, dile
que así es como se despide un dios:
si estoy en su cabeza para siempre
estoy en tu vida para siempre.


Louise Glück,  La diferencia entre Pepsi y Coca Cola.
Antología de Poesía Norteamericana Contemporánea, Ediciones Vitruvio, 2007


louise-gluck


Vía: http://thekankel.blogspot.com.ar/


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