Etiquetas

dinero

CONSTRUCCIONES LUQUE

Habíamos terminado la obra y hacíamos cola en la caseta. Íbamos cobrando según lo convenido, ni un céntimo más, tú esperabas noticias pegada al teléfono. Luque llamó para invitarnos a una copa, hay que celebrarlo, y entramos en una de las casas que habíamos construido. Champán, coca por todas partes, putas bailando en la escalera. Rubén hizo amago de marcharse, me tengo que ir, me esperan en casa, pero Luque dijo, si te vas ahora no vuelvas a pedirme trabajo. Todos conocíamos a Luque y sabíamos que iba en serio.

Cuando llegué a casa te encontré durmiendo en el sofá con la tele encendida, los tacones de aguja esperaban vacíos en el dormitorio. Guardé el dinero en el cajón y me fui a la ducha. Luego, ya en la cama, me susurraste al oído, ¿trajiste el dinero?

HIMNO

Por ti las madrugadas y el estiércol, la mentira en la boca y la amenaza. Por ti agachar la cabeza, vender mi nombre y renunciar a los sueños. Por ti el desvelo y la espalda quebrada. Por ti colgar el teléfono, marcar de nuevo y decir, está bien, lo que usted diga. Por ti cosas sucias de las que no me arrepiento. Porque tú me mantienes con vida. La boca que se dibuja cuando estoy a punto de abandonar. Tú, la belleza y el sentido.

TRAMPAS

Dice que no está, que se fue de viaje. Está nerviosa, me ofrece un café, no gracias, deben mucho dinero y yo he venido a cobrarlo. La hija mayor está viendo dibujos animados, El Rey León, a mi hijo le encanta, se sabe todas las canciones. Los niños aprenden rápido. El pequeño me mira desde la trona con la boca llena de papilla, muy serio, con los ojos azules de su padre. Mi marido es quien lleva las cuentas, dice, yo no sé nada de papeles. Le entrego un documento firmado por los dos, sí, ésta es mi firma, dice, él dijo que no me preocupara, que era bueno para los dos, bueno para los niños, que todo se arreglaría. Él y su negocio de barcas de recreo. Lleva dos meses fuera, le he dejado mensajes al móvil, pero no responde. Los niños preguntan por su padre, dónde está papá, dónde está papá, y yo no sé qué decirles. Todo eso está muy bien, señora, pero ahora hablemos de dinero.

PRÓDIGO

¿Has traído el dinero? Escribió la cantidad y mi nombre en el beneficiario, las manos le temblaban al firmar. Pienso devolverlo, dije sin convicción. Mi mujer esperaba en el coche con los niños, las maletas y todas nuestras cosas. ¿Cómo está mi madre?, le pregunté. Nos despedimos dándonos la mano como socios.

Al cobrar el cheque pensé en él, en lo que había trabajado para ganar ese dinero. Las horas extras, los domingos, aquellas reuniones hasta la madrugada. Pero también los viajes, largos viajes a lugares desconocidos, como aquella vez, cuando no volvió en toda la semana. No sabíamos nada de ti, mi madre no ha dejado de llorar, no vuelvas a marcharte de ese modo. Prometió que no volvería a pasar, y cumplió su palabra, pero algo dentro de mi madre se había roto para siempre.

Han pasado dos años desde entonces. Al principio llamábamos cada semana, mi mujer mediaba entre nosotros y los niños hacían su trabajo. Pero un día encontré un mensaje en el buzón de voz: tu madre está mal, nos hace falta el dinero, queremos llevarla a un médico, y ella por detrás, ¡cuelga, cuelga, qué estás haciendo, cuelga ese teléfono! Hace meses que no tengo noticias.

SEVILLA ESTE

Es un hombre que camina solo por el barrio. Un martes por la mañana a la hora en que los demás trabajan. Que mira su teléfono móvil comprobando que funciona correctamente, que tiene suficiente batería y cobertura. Que todavía puede controlar la situación. Es un hombre a la espera de noticias, que ha salido de casa porque necesita pensar, pensar en algo. Su mujer lo mira desde el balcón con el niño en brazos, el camisón deja entrever los pechos caídos de la maternidad. Pechos una vez de brillantina, la locura de la sala de fiestas, todos esos hombres y sólo tú, con tu cara de pájaro. Ven aquí, voy a llevarte lejos de este infierno, tengo negocios. El mismo hombre que hoy se arrodilla en el cajero automático y que suplica, perdónanos, Señor, perdónanos.

EL BUEN SAMARITANO

Como una pretty woman pero sin cuento de hadas. Sin más Richard Gere que esos hombres que pasan, preguntan precio y luego siguen hacia casas de papa hervida, bata sucia, niños disparando. A veces quisiera parar, llevarla a casa, calentar un poco de caldo y dárselo a beber como a mi hija. Acostarla en su cuarto de muñecas. Otros días me detengo, abro la puerta del coche y digo, ven, aquí, ahora.

VÍVERES

Le ha llenado el congelador de provisiones. Hay fruta en la nevera, fruta recién cortada del huerto, fruta que ha arrastrado desde la estación de autobuses. Le ha dejado dinero en una lata de café. Niños corriendo con una cometa, doscientos euros, puedes volver cuando quieras, allí tienes tu casa. Ha preparado el sofrito y ahora añade el pollo y los espárragos. Tu padre me está esperando abajo. Déjalo hervir media hora , te he dejado huevos para esta noche. Se abrazan en silencio. No te olvides de comer.

Poemas incluidos en “Dinero” (DVD, 2007)

Pablo García Casado (Córdoba, 1972) es autor de tres libros de poesía: Las afueras (1997), que obtuvo el I Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España, El mapa de América (2001) y Dinero (2007).

pablogarciacasadow

Aquí el autor responde a algunas preguntas:

Si el dinero es la antítesis de la poesía, ¿por qué es el tema del libro?
– La poesía avanza negándose a sí misma, ganando otros territorios. Puede parecer antipoético, pero el dinero es un generador de emociones, esos materiales sedimentarios que luego cristalizan en poemas.

¿Y por qué poemas en prosa? ¿Intenta seducir a todos los lectores?
– El poema en prosa se adapta mejor a un tono casi documentalista. Una legibilidad máxima para generar un clima, un espacio habitable tanto para un filólogo como para un vendedor a domicilio.

¿Es quizá el miedo (a la desdicha, a la pobreza, a la misma vida) el otro gran tema del libro?
– Efectivamente. La falta de dinero, la expectativa de conseguirlo o de no perderlo, todo ello genera un estado de incertidumbre. Por tanto, miedo y dinero se alimentan mutuamente, o quizá sean la misma cosa.

Vía: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/21919/Dinero

Leer también Parejas y otros poemas

Anuncios