Etiquetas

,

EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie
EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie
EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie EL LECHO DE LOS AMANTES. Carlos Marquerie

Improntas y vacíos, presencia evaporada de cuerpos que se aman. Huellas perdurables de cuerpos perecederos e instantes fugaces. Presencia del fluir vital, inasimilable y real.

La obra son los restos de una historia de amor. Rastros, sombras, vestigios de un espacio privado conyugal, de una crónica personal.

El cuerpo es el espacio que recibe al otro y a la vez pertenece al otro. “El cuerpo forma el lecho del otro” (Lacan).

Carlos Marquerie es dramaturgo, director de escena, pintor, escenógrafo e iluminador:

El lecho de los amantes, forma parte del ciclo El cuerpo de los amantes, es la huella de los amantes, la huella física y esa otra depositada a lo largo de los años, en forma de textos, dibujos y objetos.

Un lecho de pigmento en la que los dos amantes depositan su huella, y dos vitrinas en las que he recopilado los rastros de amor (de mi amor) esparcidos por mis obras. El primer rastro data de 1992, el último de este 2010. Los textos pertenecen a Lucrecia y el escarabajo disiente (1998), Que me abreve de besos tu boca (2005), El temblor de la carne (2007) y Entre las brumas del cuerpo (2008). Los dibujos han sido realizados entre 2002 y 2010. Los murciélagos aparecieron en El temblor de la Carne y las dos pieles de culebra las encontré en los alrededores de mi casa a principios del verano de 2009. El libro de hierro y sus páginas oxidadas aparecieron en El hundimiento del Titanic (1992), y fueron tratadas con cera virgen de abeja en este 2010. La cama y las dos vitrinas fueron realizadas por Carlos Lorenzo. Esta obra es el resultado de una historia de amor, sin la amante, Elena, no hubiera tenido ni sentido, ni si quiera hubiera existido.”

Anuncios