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Villa Ede. Alexander StrabeMajorenhof, Letonia (Latvija)

Villa Ede. Alexander Strabe
Majorenhof, Letonia (Latvija)

Majori (Majorenhof). Jurmala, Letonia (Latvija).Playa. Majori. Jurmala, Letonia (Latavija), 2011.

Majori (Majorenhof). Jurmala, Letonia (Latvija).
Playa. Majori. Jurmala, Letonia (Latavija), 2011.

Rigas Iela. Letonia (Latvija), 1901.Skolas Iela (Goldingen). Letonia (Latvija), 2012.

Rigas Iela. Letonia (Latvija), 1901.
Skolas Iela (Goldingen). Letonia (Latvija), 2012.

Bulduri. Jurmala, Letonia (Latvija), 2012.

Bulduri. Jurmala, Letonia (Latvija), 2012.

Playa. Majori. Jurmala, Letonia (Latvija), 2012.

Playa. Majori. Jurmala, Letonia (Latvija), 2012.

“Recuerdo del pasado y del presente” es un proyecto fotográfico cercano a lo documental. Constituye un viaje o recorrido sentimental que une lo personal, lo familiar y lo histórico. Una indagación en imágenes en los mismos referentes y lugares que el abuelo materno de la autora, Karl Ede, también fotografió en Riga (Letonia).

“Por casualidad cayó en mis manos el archivo de mis antepasados y me hice la reflexión de ir a los mismos lugares y ver lo mismo que han visto ellos. El lugar permanece, pero el tiempo se ha expandido de alguna manera y yo lo he vuelto a comprimir”, explica Erika Barahona Ede.

En las fotografías parece existir la intención de certificar la existencia de los lugares, probar, constatar que de verdad existieron y siguen haciéndolo. El presente se convierte en una prueba del pasado, algo así como su imagen, su espectro. Y esto no es sólo porque la irreversibilidad del tiempo cambia los espacios o simplemente los hace desaparecer, como ocurrió con la Villa Ede, la que fue residencia familiar. No en vano ha trascurrido el tiempo, dos revoluciones y dos guerras mundiales.

El espectador es obligado a realizar un recorrido similar al de la autora pero no ante la presencia de esos lugares reencontrados, sino en un territorio que tiene que ver más con la ficción, el relato, lo incompleto y la ausencia.

El mundo no puede absorber tanta historia, el olvido es necesario para poder reinterpretar y recrear el pasado y para hacerlo una y otra vez presente. Es un trabajo de ordenación, de una rara objetividad emotiva que contrarresta y se resiste a la desaparición. Un intento de reencontrar no lo perdido, sino otra cosa, fragmentos “pulidos”, como dice la propia autora.

Catálogo de la exposición GRÜßE VON NAH UND FERN en la Fundación Bilbo Arte, 2012.

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