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En este Día de San Valentín os hago llegar una red social, otra más, de encuentros románticos y sexuales que dice funcionar de la siguiente forma:

  1. Sal a la calle y enamórate!
  2. Puedes registrar los flechazos, su ubicación geográfica y una descripción.
  3. La plataforma te da un listado de personas que han tenido un flechazo en el mismo lugar y tiempo aproximado.
  4. Te envía un mail cada vez que se registre un flechazo que coincida con los tuyos por hora y ubicacion.
  5. Si existe una coincidencia mutua te permite escribir un mensaje y un posterior encuentro.
  6. Así de fácil es streetmatching, así de fácil es el amor! Love, made easier!

Incluye la necesaria dosis de imaginación romántica haciendo intervenir las ideas de enamoramiento, de química y de instinto. Vende un encuentro inmediato gracias a los teléfonos móviles que posibilitan la geolocalización y promete evitar cualquier sufrimiento o rechazo porque, y esto es importante, si el otro no registra su flechazo ni se entera del tuyo.

www.streetmatching.com/es

Enamoramiento fiable y calculado mediante un pacto asegurador y una promesa de disfrute acordado. Se trata de tener un flechazo sin sufrirlo, sin riesgos; un flechazo sin flechazo, para convertirlo en una forma preconfigurada de diversión y de consumo. Amor paquetizado, escrito de antemano, sin daños colaterales. ¿No parece tratarse en cierto sentido de una nueva modalidad de la antigua forma del matrimonio de conveniencia? Es la promesa de un contrato de intercambio seguro de placer y de diversión sin riesgo de decepción y de sufrimiento. Amor asegurado contra todo riesgo.

Para Badiou, “el amor -algo que gusta en general y que casi todos pensamos que da a la vida intensidad y significado- no puede ser considerado un don hecho a la existencia en régimen de ausencia total de riesgo”.

El amor, que se considera el ámbito de nuestras vivencias más personales y singulares, se moldea y adapta a los modelos emocionales y estandarizados de las redes de encuentros románticos. Estos sitios web sociales, mediante sus protocolos tecnológicos domestican la fuerza del encuentro, amortiguan la presencia dura y violenta del otro, neutralizan la experiencia profunda de la alteridad del otro de la que el amor está teñido.

Así entiende Beckett el encuentro:”… encontrarse como lo concibo yo supera todo lo que puede el sentimiento, por muy poderoso que sea, y todo lo que sabe el cuerpo, sea la que sea su ciencia”. (Murphy, citado por Badiou en Beckett. El infatigable deseo).

Nada está a la altura o a la medida del encuentro ni los sentimientos ni los cuerpos deseantes.

 

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