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Un hombre y una mujer se dibujan uno al otro infinitamente por medio de un zoom interminable dando vida al retratado como un nuevo retratista.

El audio consiste en una “marcha nupcial” silbada a dúo con dos voces (él y ella) separadas por un comás, distorsionando el original.

La posición masculina y la femenina parecen plantearse como intercambiables, ¿logro de la igualdad de sexos, del “nuevo hombre y la nueva mujer” que forman una macla perfecta y automática? Los lugares de lo masculino y lo femenino parecen simétricos, pero la macla no es tan perfecta, existe una asimetría (o más bien una disimetría) en sus miradas. La lógica de la mirada descubre, en el espacio del deseo, lo disimétrico.

El autor en una entrevista contesta a la pregunta:

– ¿Qué es para ti el Arte?
– Un error afortunado, un accidente. Un destello en el ojo que mira enamorado.

Para Gino Rubert el arte y el amor es una cuestión de miradas, pero parece tratarse de una mirada escamoteada, imposible y sin coincidencia alguna.

Me trae a la mente, como contrapunto, el diálogo de Los amantes habituales (Les amants réguliers, Philippe Garrel, 2005):

– ¿Conoces a Musset?
– No muy bien. Salvo Verlaine y un poco de Baudelaire.
– Entonces te haré descubrir la poesía. Y tú me harás descubrir la escultura. El uno hará descubrir al otro la cosa que más ama. Es bellísimo, ¿verdad?

Ver sitio web del artista.

Ver también “Amor verdadero“.

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