ESTIMADO SR. RAUSCHENBERG. Miguel Leache

Un comentario sobre “ESTIMADO SR. RAUSCHENBERG. Miguel Leache

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  1. Me gusta pensar el homenaje como carta de amor. Todo artista tiene sus filiaciones personales, sus amores-odios, sus deudas, sus apegos y desapegos con otros artistas del presente y del pasado.
    En el homenaje se reconoce una proximidad y una distancia. Es un reconocimiento que posibilita desprenderse de ataduras. Algo del homenajeado permanece y a la vez mucho cambia, algo se rompe, se está en otro territorio, hay un desplazamiento de temas, de materiales, de escalsa, de modo de representación.

    Yo tuve un largo idilio con Marcel Duchamp:
    La bella y la bestia -1995
    La educación sentimental -1996
    Rostro-amor mío -1996

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